Mi alma gemela y yo nos conocimos cuando trabajábamos en una fábrica de baterías de litio. Él ya hacía años que manejaba vehículos eléctricos y finalmente me convenció de salir de la oficina un día con la promesa de un paseo en triciclo EV por la playa. Esa noche realmente me comprometí con la adopción de los eléctricos (¡para no mencionar la emoción de nuestra primera cita!) ¿Cómo podía manejar un utilitario deportivo traga-gasolina cuando trabajaba en una empresa de EV?

En los siguientes meses, aprendí a manejar una motocicleta eléctrica y compré un Tesla Model 3. ¡Es el mejor automóvil que he tenido! No tengo que parar a cargar gasolina, es fácil de usar y, en general, es todo un lujo. Aprendí a valorar conscientemente la serenidad y el silencio de la experiencia y me di cuenta de que los automóviles ruidosos quedan en el pasado.

También compré mi propia motocicleta eléctrica y fui la primera mujer en mi pista de aceleración local que corrió en una motocicleta de emisiones cero. ¡Incluso establecí el récord mundial de velocidad en un octavo de milla con una motocicleta Zero SR/F terminando en 7,5 segundos! Mi récord mundial no duró mucho, ¡pero fue muy divertido!

Ahora me enorgullece decir que practico lo que predico: ayudo al mundo a producir baterías seguras y confiables a la vez que manejo solamente vehículos eléctricos. Si bien el precio de compra sigue siendo un factor para muchas personas, por favor consideren el costo de la vida útil del vehículo y entonces será una decisión fácil de tomar. Si no creen en el rendimiento de los eléctricos, los aliento a probar uno si pueden. Estoy prácticamente segura de que entonces se comprarán uno.